Respetar y ser respetados

    ¡Arrancamos el 2021! ¡Cuántos deseos! ¡Cuántos pensamientos! ¿Será un año diferente? ¿Vamos a trabajar más? ¿Vamos a celebrar más?

    El 2020 fue una montaña rusa de sensaciones.  Muchos frentes por resolver, pero acá estamos… “vivitos y coleando”, convencidos de que con esfuerzo y perseverancia vamos a seguir trabajando en lo que nos gusta y hemos elegido.

    Hace un tiempito, me pasó algo a nivel laboral que me hizo replantear un tema (¡sí, uno por ahora!), y quería compartirlo con ustedes.  El Respeto.  El respeto por el otro, por los otros quienes sean.  El respeto por uno mismo, en primer lugar.

    Es habitual que al organizar un evento (cumpleaños, casamiento, bautismo, etc.)  trabajemos  con las expectativas, la ansiedad, la alegría, las emociones de nuestros clientes, y las nuestras también.

    Vivimos en tiempos de inmediatez: los hechos pasan rápido y el manejo óptimo del tiempo es un valor.  Exigimos respuestas inmediatas, posibilitadas  por el uso de las redes sociales que  funcionan las 24 horas. Todos puedan ver lo que hacemos y mirar lo que hacen otros. Si estamos online, el otro lo sabe. Somos parte de un mundo en el que se desvanece cada vez más el concepto de intimidad.

    Pero el estar expuestos las 24 horas no significa estar “disponible” esas 24 horas, en cualquier momento del día. Los emprendedores solemos ser  “multitasking” y cada tarea nos conlleva un tiempo, un espacio, una exigencia diferente.   Pero nuestros clientes no lo saben, los demás no lo saben. Los límites los debemos poner nosotros, es decir, respetar nuestras decisiones, nuestros tiempos. Respetarnos a nosotros mismos, para que los demás puedan respetarnos (a nosotros como personas y a nuestros negocios). Son condiciones indispensables para brindar el mejor servicio que podamos.

    ¿Por qué pensará alguien que deberíamos responder un mensaje laboral a las 00:01 am? ¿O por qué a las 22 h?   ¿Alguna vez se te ocurrió pasar por el banco a hacer un trámite a las 16 h y pedir que te atiendan?  ¡Seguro que no!

    Es una cuestión de respeto y hacer que el otro nos respete  implica que nos respetemos un poco más a nosotros mismos… Respetarnos y respetar es la base para una buena relación personal y laboral, entre un cliente y un proveedor, entre un empleado y su jefe.  En el respeto no hay jerarquías: la jerarquía te la da el respeto.

    ¿Te pusiste a pensar en cuántos momentos durante el día vivimos situaciones en las que no prevalece el respeto hacia el otro o hacia las normas? Pasar un semáforo en rojo, llegar tarde a la cita con el médico, tirar los residuos donde no corresponde…La lista es interminable…

    Creo que debemos empezar a internalizar que el  respeto es la base a partir de la cual todo se construye. Respetar una norma que “no nos queda cómoda”, amoldar nuestras necesidades a pautas ajenas implica salir un poco de nuestro egocentrismo y adaptarnos a una realidad en la que conviven otros.

    En mi caso, emprender es una elección.   Elijo serlo y cómo hacerlo, y este poder me permite decidir la manera en la cual me quiero relacionar con los demás.

    Comparto esta reflexión, como resultado de una situación personal que no disfruté.  Intentemos ser más respetuosos y empáticos con los demás día a día, poniéndonos en lugar del otro, mirando la realidad a través de una perspectiva que no sea la nuestra.

    No pretendo que todos coincidan con mi pensamiento, pero contáme… ¿viviste alguna vez una situación como emprendedor en la que sentiste que no eras respetado?

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